Tantas veces como reclamamos justicia y reinvindicamos nuestros derechos, tambien Dios tiene sus derechos que son deberes para con nosotros. Fue Jesucristo quien nos dijo: Dad a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar. Pues tomemos nota y cumplamos lo que a Dios le corresponde que le demos: AMOR, ADORACIÓN, GRATITUD Y REPARACIÓN.



5 de julio de 2012

¿DE QUE LE SIRVE AL HOMBRE GANAR EL MUNDO ENTERO SI PIERDE SU ALMA?

Apegos desordenados tienen muchas almas que serán su perdición eterna. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, ¿de que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma (Mt 16, 26)? Cuantas veces os he dicho esta frase que la oís pero no la meditáis. ¿De que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Vosotros las criaturas deberíais esforzaros constantemente en salvar vuestra alma y evitarle todo  lo que sea dañino para su salvación. Y dañino son esos apegos desordenados que tenéis al dinero, al bienestar, a la fama a la reputación. Hijos, nada de eso os servirá para entrar en la gloria eterna si no los empleáis en el bien de las almas y en obras de caridad, os lo digo por enésima vez, ¿de que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Aunque ganaréis el Universo entero si no salváis el alma no tenéis nada, porque solo el alma y el bien que hagáis será lo que perdurará eternamente. Yo, Jesús, os hablo.

Ni escritos, ni charlas, ni libros, ni obras artísticas, nada os  servirá para  la salvación del alma si esas mismas cosas no las empleáis en el bien de las almas y en la gloria de Dios.

Debéis reflexionar que cada día que pasa es un día menos que os queda para la entrada en la eternidad, algo que es común a todos y es inminente, y por eso, debéis entrar por la puerta de la gloria y no por la puerta de las tinieblas, porque en la tinieblas hay muchas almas que se apegaron en este mundo a bienes terrenales y les costaba desprenderse de ellos para el bien de otras almas, o para la gloria de Dios. No os digo que no aceptéis los bienes que Dios os da, sino que no os apeguéis a ellos, ni a la salud, ni al dinero, ni a los hijos, ni a la familia, ¡a nada! porque tenéis que valeros de todo ello para la gloria de Dios y el bien de la Iglesia, así que hijos, os digo claramente el camino de la salvación eterna y no os queréis enterar, creéis que os queda mucho para morir, pero bien sabéis que la muerte no respeta edades, y viene muchas veces inesperadamente.

Hijos, acudid a Mi Santa Madre, maestra de desprendimiento, maestra de amor a Dios y a las almas, y pedidle que os enseñe a dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar. Yo, Jesús Vuestro Hermano, os hablo.